¿Por qué las tostadas caen siempre del lado de la mantequilla?

A medio camino entre el dicho popular y la curiosidad científica, el misterio de por qué las tostadas caen siempre del lado de la mantequilla ha estado siempre presente de una forma u otra en nuestras vidas (como aficionados acérrimos a las tostadas y a los desayunos en condiciones).

Y aunque siempre es mejor prevenir que curar (o sea, mejor evitar que se nos caiga la tostada antes que hacer el experimento por nuestra cuenta), no está de más conocer las explicaciones que nos ofrece la ciencia ante cuestiones de este tipo. Y ojo, porque en más de una ocasión la respuesta te puede dar una gran sorpresa…

En primer lugar, hay que puntualizar que la tostada no cae siempre del lado de la mantequilla. Es más probable que caiga, bajo determinadas circunstancias, pero la probabilidad nunca es del 100%. Como veremos más adelante, hay varios factores que influyen en que la tostada caiga siempre por el lado de la mantequilla.

Y en segundo lugar, cuando se dice mantequilla se está aludiendo realmente al condimento o ingrediente más popular de las tostadas en todo el mundo. Pero las leyes físicas que gobiernan este hecho se dan sea cual sea el untable que hayamos puesto (mermelada, aceite, cachuela, patés, etcétera).

A continuación, vamos a ver una explicación basada en la física, y generalmente aceptada con amplitud en todo el mundo, de por qué las tostadas caen del lado de la mantequilla.

¿Por qué la tostada cae del lado de la mantequilla? (Según la ciencia)

Al contrario de lo que mucha gente piensa, el culpable de que la tostada caiga del lado de la mantequilla no es el azar ni siquiera la archiconocida Ley de Murphy. Y tampoco tiene que ver con el peso de la mantequilla (si ponemos solamente aceite, que es un líquido, ocurrirá algo muy parecido).

La explicación, como tantas cosas de este mundo, hay que buscarla en la física. Y más en concreto en la Ley de la Gravedad: la tierra ejerce una atracción hacia cualquier objeto que hace que este siempre tienda a caer al suelo a una velocidad predeterminada por su masa.

Y este es un detalle crucial para entenderlo: la velocidad a la que cae la tostada va a ser siempre la misma (en función del peso de la rebanada y su tamaño), a no ser que nosotros la alteremos a propósito. Con lo cual la tostada ya no se estaría cayendo, sino que nosotros la estaríamos arrojando, y por tanto ya estaríamos hablando de una situación diferente.

La explicación es muy sencilla y tiene bastante lógica:

La altura desde la que suele caerse una tostada, que suele estar entre los 70-100 cms, nunca es tan grande como para que le dé tiempo a girar una vuelta completa sobre sí misma.

Y como las tostadas normalmente caen por accidente (no las impulsamos nosotros, ni les imprimimos velocidad a propósito), es físicamente muy difícil que tengan espacio para poder darse la vuelta por completo.

Como ves, la explicación no tiene nada que ver con que al lado donde está untada la mantequilla pese más que el otro. De hecho, si la tostada estuviese vacía (sin nada untado por ningún lado) es muy probable que al caer le suceda lo mismo, lo que pasa es que esta situación no suele darse casi nunca porque… ¿quién se come una tostada sin nada?

Como prueba de lo que estamos diciendo, podemos hacer un experimento muy sencillo (aunque poco real), que sería el de hacer caer la tostada desde una altura de 2 o 3 metros. En estos casos comprobarás cómo es mucho más probable que la tostada caiga del lado del dulce. Porque tendrá más espacio para darse la vuelta completa.

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