Cómo curar una crepera eléctrica y dejarla como nueva

La creperas electricas es un electrodoméstico popular y útil para preparar deliciosas crepes para desayunos o meriendas, en la comodidad de tu hogar. Sin embargo, como cualquier otro aparato, puede experimentar problemas técnicos con el tiempo. En esta publicación de hoy, te guiaremos paso a paso sobre cómo curar una crepera eléctrica y devolverla así a su aspecto y funcionamiento óptimos.

Antes de comenzar, debemos dejar bien clara la diferencia entre curar y limpiar tu crepera eléctrica.

La limpieza es un proceso que debemos hacer (idealmente) tras cada uso, para quitar la suciedad acumulada, y la curación de una crepera o de cualquier superficie de hierro es un proceso de mantenimiento, que hay que ir repitiendo varias veces en el largo plazo, y que sirve sobre todo para tapar los microporos e imperfecciones que van apareciendo en la superficie con el uso.

¿Qué es curar y por qué es importante curar una crepera?

Curar un utensilio de hierro, como una sartén, una crepera o una plancha, es un proceso que implica calentar el utensilio con aceite para crear una capa antiadherente natural en la superficie. El objetivo es sellar los poros de la superficie del hierro para evitar que los alimentos se peguen y para proteger el utensilio de la oxidación y la corrosión. Es un proceso que conviene hacer cada cierto tiempo, para aliviar o paliar el desgaste que las superficies sufren por el uso.

¿Cómo se cura una crepera eléctrica, paso a paso?

Para curar una crepera eléctrica, lo primero es asegurarse de que está bien limpia. Para ello, se debe lavar con agua caliente y un cepillo suave para eliminar cualquier residuo o suciedad.

Luego, se debe secar completamente con una toalla de papel o un paño limpio.

Ahora es el turno de revisar los cables y conexiones: Asegúrate de que los cables de alimentación estén en buenas condiciones y que no haya cortes o desgastes. Verifica además que las conexiones estén firmes y seguras.

Después, se debe aplicar una capa fina de aceite vegetal o manteca de cerdo en toda la superficie del utensilio, incluyendo el mango.

A continuación, se debe calentar la crepera a una temperatura alta, generalmente alrededor de 200-250 grados Celsius, durante una hora. Esto permite que el aceite se caliente y se adhiera a la superficie del hierro, creando una capa antiadherente natural. Después de una hora, se debe apagar y dejar que el utensilio se enfríe por completo antes de retirarlo.

Si en lugar de una crepera o una plancha eléctrica (que generan calor por sí mismas) se tratara por ejemplo de una sartén, podríamos llevar a cabo este proceso de calentamiento por ejemplo dentro del horno de cocina.

Es importante recordar que el proceso de curado debe repetirse regularmente para mantener la capa antiadherente y proteger el utensilio de la oxidación y la corrosión. Además, después de cada uso, se debe limpiar el utensilio con agua caliente y un cepillo suave, y secarlo completamente antes de guardarlo.

También es importante recordar que una crepera o sartén que ya ha sido curada no debe lavarse nunca con jabón, ya que esto puede eliminar la capa antiadherente natural que se ha creado. En su lugar, se debe limpiar tan solo con agua caliente y un cepillo suave, y luego secarla completamente antes de guardarla.

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